sábado, 10 de marzo de 2012


El espejo 

JUAN MANUEL ÁLVAREZ ROMERO [mediaisla] El marco del espejo es real, los limites están ahí, bien definidos y lo peor es que mengua. La imagen del ser humano es más un reflejo que una realidad que cambia constantemente, ¿evoluciona? ¿O se transforma? 
¡Qué gran obra es el hombre! | ¡De cuán noble razón! | ¡De cuán infinita facultad! |En la forma, en el movimiento, ¡cuan expresivo y admirable! | En la acción, ¡cuán parecido a un ángel! | En la comprensión, ¡cuán semejante a un dios!William Shakespeare 
Cuando nos sentamos ante un espejo solemos ver que nuestra imagen está a la inversa; en la realidad, la opuesta al espejo, donde podemos movernos y caminar sin marco, nos encontramos con una imagen que se dirige a algún lugar sin definir, inconcreta, en búsqueda constante de razones en las que manejarse mejor. Pero curiosamente también enmarcada; enmarcada en un sin fin de obstáculos sociales, culturales y políticos que le hacen limitado. 
El marco del espejo es real, los limites están ahí, bien definidos y lo peor es que mengua. La imagen del ser humano es más un reflejo que una realidad que cambia constantemente, ¿evoluciona? ¿O se transforma? Creo que muta al igual que el marco. 
Está claro que  su contorno va menguando y, en su interior se difumina una imagen de un ser humano que podría ser fuerte, con decisiones he ideas propias, esto haría  que el ser humano no se enmarcara en los limites de una imagen, en un espacio donde moverse sin libertad, y no en el reflejo de un espejo, si no todo lo contrario en un lugar donde se expandiera. 
Nos distraemos con el teatro de la política, el consumismo, en todo aquello que se pueda convertir en espectáculo y, pensamos que somos parte importante en el sistema social de la comunidad, con nuestra aceptación de lo ofrecido por el sistema. 
No creo que sea una locura pensar que el ser humano necesite mirarse en ese espejo para comprender que no es su verdadera imagen, su equilibrio en el mundo, “que es evidente no es en el que se enmarca actualmente”. 
Hemos pasado por periodos difíciles aun más que este actual y por miles de años de evolución y, siempre ha vuelto a resurgir, milagrosamente, pero resurgiendo en belleza y expansión humana. La búsqueda del ser humano, de su consciencia es real, debe serlo, es cuestión de vida o muerte. 
Todos tenemos claro que es lo terrible y, en lo que nos convertimos por un principio que no es el que realmente busca la consciencia colectiva. La consciencia es muy frágil, muy manejable, moldeable en términos sociales y culturales y, de su manipulación todos somos consciente; pero estamos en ese proceso lento de asimilar, de ver entre todos lo que no está bien. La palabra, la imagen, los medios y el intercambio de opiniones en estos, hace que esta avance a grandes pasos. Cada vez somos más los que creemos que la humanidad es posible. 
Mirarnos en un espejo de vez en cuando es algo útil, no para enmarcarnos, sino para expandirnos como seres vivos, abiertos a la vida y a la existencia, dentro de los reflejos no se puede vivir, porque en ellos solo se ve lo que se quiere o lo que nos dejan ver. 
. | JUAN MANUEL ÁLVAREZ ROMERO – escritor 

jueves, 8 de marzo de 2012







REFLEXIONES…

A veces en los respiro nos olvidamos de los caminos... a veces en el camino nos olvidamos de respirar...  ¿como caminar sin respirar?  ¿Como respirar sin caminar?... a veces, en el propio olvido o en ambos casos, respirar y caminar, nos encontramos con las intransigencias que nos impiden ver con claridad aquello por lo que comenzamos... existen los horizontes, por los cuales comenzamos el camino...  y nuestras huellas quedan, con nuestros deseos y sueños…

Desterritorialización; palabra compleja pero real, somos ríos y ríos seguiremos siendo... somos aquello que soñamos, y en eso debemos seguir, una cosa es desfronterizar y otra es expropiar... la palabra como base de entendimiento, de evolución... de conceptos evolutivos... de cimientos de futuro... la evolución como involución, la involución como evolución... la palabra como presente y futuro...  

Como sentarse, como mirar sin mirar, entrar sin puertas, salir con ella cerrada; como dejarla abierta, sin tener que cerrar antes... como dejarla cerrada sin tener que abrirla... a veces... nos quedamos tan perplejos ante el espejo, que no vemos su marco... y esos marcos, siempre limitan, nos limitan, nos encierran... como volar sin lanzarnos al vacío, como aterrizar sin llevar paracaídas... 

Desde algún lugar, un espacio, un tiempo indefinido... desde las horas aún perdidas en otras horas que nos absorben, en aquello que nos desvincula de la realidades, que nos atrapa en injusticias... que nos sumergen en delirios que atropellan todo aquello que nos desvincula y vincula a la vez, en el día a día... en lo blanco o en lo negro... pero que en definitiva forma parte del hoy ya pasado... para poder comenzar otro distinto, con nuevos sueños, realidades, esperas y encuentros con lo más importante, nuestra propia existencia...

La existencia es parte de vivir, sin tener que despedirse del ayer… de encontrarnos frente a frente con nosotros mismo cada mañana y salir a respirar el aíre que nos ofrece la vida…


Juan Manuel Álvarez Romero © 2012 escritor


sábado, 4 de febrero de 2012

Nómadas.- FRONTERAS La frontera es doble, ambigua. A veces es un puente para encontrar el otro lado; a veces una barrera para rechazarlo, para situar a todos los demás de la otra parte. Claudio Magris Existen sueños que nos sobrevuelan y traen lluvias de sueños, anhelados y conspiraciones de nuestros deseos presentes y soñados, convertidos en utopías propias de horizontes. Siempre tenemos esos maravillosos sueños de generar aquellos que no se cumplieron o quedaron pendientes. Palabras dichas con el alma y llevadas por el aíre hasta los confines de los océanos más profundos. Y Surgen muros, y fronteras, allí donde antes sólo existía cielo, nubes, aíre, palabras… estas, las palabras, encuentran su lugar liberando fronteras, en aquello que deseamos desfronterizar en nuestras mentes y nuestras vidas, y darles alas a aquellos para que encuentren su lugar en nuestras vidas y en la de los demás. Desfronterizar las palabras, las ideas, los pensamientos, para que anden libres, crucen desiertos, ciudades y, muros. Encuentren su lugar allí, en nuestros propios horizontes, en formas indefinidas y donde la creatividad humana crezca, y evolucione libre y, sin límites. En las palabras sin fronteras, podemos existir, coexistir, habitar mundos mágicos, encontrar lugares transformados en universos infinitos, sin límites, en supernovas sonoras que rodean a la humanidad en sueños de esperanzas y realidades, de libertad, de paz, encuentros, y desenlaces de infiernos. Ellas nos acompañan en nuestros silencios, ausencias, días, noches, paseos y deseos; en nuestros paisajes y ciudades, en nuestros caminos y búsquedas, nuestros desiertos y deseos de ríos allí donde solo queda arena. Como nómadas cruzamos por ellas, las fronteras, sin arraigo, abriéndolas sin intenciones de quedarnos, de dejarlas fuera de nuestras vidas. Las cruzamos fortaleciéndonos sin olvidar nuestros anhelos, dejando parte del alma en cada una de ellas y poder así derribar los muros que nos limitan los horizontes propios, ahí, tan solo alzando la vista encontramos horizontes rotos por sueños franqueados por fronteras cerradas. En el rostro de los otros vemos también que nada nos pertenece, que nada queda, y que todo es efímero y transitorio. Aún sabiendo que la intransigencia pertenece a nuestro volátil mundo, no debemos rendirnos, y seguir en el empeño de construir aquello que nos derriban. Transitamos a diario por puentes que pasan de un lado a otro, sobre delirios de realidades, de incertidumbres, de soledades, lenguas, culturas, miedos… las fronteras tanto reales como ficticias nos acompañan siendo nómadas o siendo parte delirante de otro. Para liberarnos de aquellas, y adentrarnos en un mundo de pensamientos que fluyan libres. Buscar en nuestra tierra, o en aquellas que quedaron tras un océano de poder y reencontrarlas en nuestros propios pensamientos. En las fronteras que nos encierran en mundos grises, creados por el fantasma de la manipulación, y por nosotros mismos cegados por un consumismo que nos envuelven en prisiones invisibles, pero puestas ahí adrede y nos liquidamos si permanecemos mucho en ellas. Pero en el rostro de los otros vemos, todo aquello que no nos hacen sentir libres del todo, de realidades opuestas a las nuestras, circunstancias y motivos muy alejadas de las palabras que nos acompañan en la búsqueda de la paz. En los desiertos solo existen silencios y delirios de oasis, pero también un horizonte claro, un paisaje a llenar de sueños y realidades sin fronteras, tan solo la que divide el cielo con la tierra, y la tierra con el infierno. Fronteras todas ellas creadas por nuestras propias mentes, y el maldito poder, que se oculta tras las bambalinas de la globalización. Las fronteras siempre pueden ser franqueadas, la palabra, nuestros pensamientos no tienen fronteras... son libres, todos lo somos, todos vivimos y tenemos derecho a la vida, y a defenderla, como todo aquello creado para nuestra supervivencia, nuestras constituciones, derechos y democracias, ignoradas y en fase de desmoronamiento. Debemos creer en la humanidad, sabiendo que no es solo una palabra, ni una frontera. Juan Manuel Álvarez Romero © 2012-01-29 El duro mediodía de las grandes arenas ha llegado; el mundo está desnudo, Ancho, estéril y limpio hasta las ultimas fronteras de arenales Pablo Neruda
Juan Manuel Álvarez Romero © 2012 escritor

sábado, 28 de enero de 2012

Recorridos Nómada.- Junto esta ventana, veo las luces en la calle que anuncian fiestas. Más allá de esas luces veo edificios iluminados, que anuncian vida en su interior. Sobre el asfalto otras luces indican movimiento, búsquedas, direcciones. Las aceras iluminadas a su vez por escaparates, iluminan rostros. Las polillas se suicidan bajo las luces de las farolas. Todo se mueve bajo las luces. Pero en otro lugar, alguien sin luz, observa las estrellas y la luna. Sin añorar las falsas luces. Sólo luces de luciérnagas. Sólo, bajo el manto estelar. Sólo rostros iluminados por la luz blanca de la luna. Sólo bajo la fiesta de las luces del alba. Juan Manuel Álvarez Romero © 2011